Fieles vivieron un infierno en iglesia evangélica

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Tomado de Clarín

La Policía argentina desarticuló una banda de pastores evangélicos que convencían, bajo engaños, a los seguidores de una congregación para que les dieran sus casas, su dinero y hasta que trabajaran horas de horas sin que recibieran un peso a cambio.

Según el informe de las autoridades, estos falsos predicadores tenían tal poder sobre sus fieles que les pedían que sus hijos dejaran la escuela y los incitaban a vender productos de una panificadora de la iglesia.

Las autoridades decomisaron $40.000 y un millón de pesos argentinos.

Según el diario El Clarín de Argentina, una mujer que se escapó de ese infierno denunció los graves abusos del que fueron víctimas al menos 45 personas (entre hombres, mujeres y niños). Muchos de ellos no salían a la calle desde hace años.

La Ayudantía Fiscal de Delitos Conexos a la Trata de Personas de La Matanza llevó adelante la investigación que se había iniciado en diciembre.

Entonces, la mujer que se animó a denunciar contó que las personas que dirigían el «Templo Filadelfia de San Justo» se dedicaban a captar personas y convencerlas, «mediante ardides relacionados con la fe», para que vendieran sus propiedades y entregaran ese dinero.

Una vez sin casa, los llevaban a vivir al templo, que tiene distintos domicilios en la provincia de Buenos Aires, y también en Neuquén y Tucumán.

La denunciante contó que trabajaban más de doce horas por día, que el templo tenía panificadoras y que después algunos tenían que vender los panes por la calle, siempre vigilados para que no se escaparan. La plata tenían que entregarla y nunca les daban dinero por su trabajo. Las viviendas estaban superpobladas y tenían que dormir hasta cuatro y cinco en una sola cama.

Si alguna de las personas se negaba a cumplir las órdenes era castigada con insultos, maltratos e incluso trasladadas a un campo en Miramar, donde los aislaban y no les daban de comer. No había manera de escapar. Nadie contaba con dinero propio ni documentos ni celulares. Entre las víctimas había niños, niñas y adolescentes. Ninguno tenía permitido ir a la escuela.

«Parece increíble, pero es real. Todo muy tremendo. En uno de los allanamientos en Bahía Blanca se rescató a un joven de 30 años que no salía a la calle desde los 16», manifestó a Clarín Patricia Ochoa, fiscal general de La Matanza.

«A raíz de la denuncia de diciembre intervinimos teléfonos y por las escuchas ya sabemos que este templo, que es evangelista, funciona de esta manera desde al menos el año 2000. Tenemos doce denuncias pero las víctimas serían muchas más, de hecho en los allanamientos de un día se rescataron 45 -agrega Ochoa-. Cada miembro de la organización tenía distintos roles. Algunos se dedicaban a captar personas, siempre vulnerables, por ser menores, por tener poco dinero o bajo nivel de educación. Y en nombre de la fe los hacían despojarse de todo y después los aislaban».

Desde la Ayudantía Fiscal de Delitos Conexos a la Trata de Personas La Matanza, a cargo de Marcos Jesús Borghi, la jueza de garantías libró 31 órdenes de detención. Las autoridades detuvieron a 25: 14 mujeres y 11 varones.

Se pidió la declaración de diez, pero todos se negaron a declarar. Hubo once allanamientos en los que se secuestraron 15 vehículos, la mayoría camionetas, alrededor de $40.000 y más de un millón de pesos argentinos. Se ordenó la clausura de dos panificadoras.

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