Leonel Fernández suda ante la corrupción

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Es una lista de al menos 20 escándalos de corrupción la que acompaña al expresidente de República Dominicana, Leonel Fernández (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012), quien es candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y pretende dirigir esa nación por cuarta vez a partir del 2020.

Desde su primera administración hasta la última, la norma fue que hubiera saqueos indecentes en diferentes instituciones públicas a través de mañas de funcionarios públicos (la mayoría de los casos quedaron impunes), que se enriquecieron con el dinero de los dominicanos.

La primera gran decepción se dio con el Plan Eventual Mínimo de Empleo (PEME), por el que a varios funcionarios del PLD los acusaron de meterle mano a más de $19,8 millones. Nadie fue condenado.

Uno de los más penosos fue la repartición de sobornos que permitió durante dos de sus periodos (2004-2008 y 2008-2012) por un monto superior a los $92 millones a cargo de la empresa brasileña Odebrecht. Gracias a esos pagos, esa compañía ganó ilegalmente 17 contratos de obras en el país caribeño.

Al Estado dominicano le ordeñaron otros $130 millones que desaparecieron como por arte de magia en el caso Sund Land en la contratación irregular para la construcción de varias obras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Tampoco se olvida el pago de sobornos de la empresa brasileña Embraer para obtener los contratos de venta de ocho aviones Súper Tucano, que serían usados para combatir el narcotráfico. El valor de las aeronaves ascendía a $93,6 millones.

La propia compañía aceptó el pago de los sobornos y que los aviones se vendieron con un sobreprecio escandaloso.

Estos son parte de algunos legados oscuros de Fernández como presidente, que sin duda no comulgan en nada con los principios con los que Juan Bosch (fundador del PLD) creó la agrupación.

El sueño de Bosch era alcanzar la soberanía, la justicia social, disminuir la pobreza y en especial combatir la corrupción.

“Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral”, expresó Bosch en 1982.

Es en este punto en que el propio Fernández reconoce que los abusos en la función pública se le salieron de las manos.

En octubre del 2004 admitió que era incapaz de enfrentar la corrupción entre los altos militares del gobierno por temor a que lo mataran.

El diario digital dominicano Acento hizo estas revelaciones en el 2014 al citar el cable número 22151, del 28 de octubre del 2004, enviado por la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo al Departamento de Estado en Washington.

Asimismo, según dos cables de la Embajada de Estados Unidos, uno del 6 de mayo del 2005 y otro del 27 de agosto del 2008, Fernández reconoció que había corrupción en su Gobierno, pero se declaró incapaz de enfrentarla y temeroso de que, si actuaba contra los militares corruptos lo derrocaran o lo mataran.

“Eso está más allá de mi capacidad de intervenir. Si un presidente latinoamericano interfiere seriamente con ese tipo de asunto de los militares se arriesga a que atenten contra su vida”.

“Comentando sobre las fuerzas armadas, Fernández dijo que se sobreentiende que los militares de alto rango a menudo toman el 10% de los recursos que pasan por sus manos como ‘comisión’, añadiendo que las fuerzas armadas son una institución corrupta. Dijo que si se movía demasiado rápido cancelando a los oficiales corruptos, su propia posición estaría en peligro”.

Y por último, otra herencia desastrosa que dejó Fernández al salir de su última administración en el 2012 fue dejar un aumento catastrófico de la deuda pública seis veces más grandes de cómo la recibió.

Después de ocho años seguidos de gobierno, el monto de endeudamiento de República Dominicana pasó de $9.400 millones en el 2004 a $25.000 millones a mediados del 2012.

 

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