4.000 menores cruzaron el tapón del Darién entre Colombia y Panamá

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Tomado de France 24

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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia denunció que, en los últimos cinco años, casi cincuenta infantes habrían muerto tratando de cruzar la selva que separa Colombia y Panamá. Se trata de uno de los lugares más biodiversos y peligrosos del mundo. Los migrantes tratan de llegar a Estados Unidos y se enfrentan a todo tipo de peligros. 

Los conflictos, el cambio climático, la pobreza… existen muchos motivos para migrar y, en la actualidad, hay un repunte en todo el mundo ante el que los países ricos responden tratando de convertirse en fortalezas impenetrables. Pero, incluso, lejos de esos puntos, existen otras fronteras de tránsito, que en muchas ocasiones se pueden cruzar exponiendo la propia vida. 

Entre Colombia y Panamá está el conocido tapón del Darién. Unicef informó que en 2019 esta frontera fue cruzada por más de 4.000 menores. Un dato que supera siete veces la cifra de 2018, cuando se reportaron 522 menores. Según datos de la organización de la ONU, unas 24.000 personas de más de 50 nacionalidades, entre las que se incluyen India, Somalia, Camerún, Congo y Bangladesh, cruzaron la selva en 2019, de los cuáles el 16 % eran niños y la mitad no llegaba a los 6 años. 

«El dramático incremento en el número de niños y niñas migrantes desplazándose a través de la selva del Darién destaca la urgente necesidad de acción para protegerles y garantizar su acceso a servicios esenciales como agua, salud e higiene”, dijo la representante de Unicef en Panamá, Kyungsun Kim, a través de un comunicado.

El tapón es un lugar selvático, de 580.000 hectáreas de extensión en el que se interrumpe la carretera Panamericana. Este territorio supone el 13 % de la superfície de Panamá y es uno de los lugares más biodiversos del mundo.

Sin embargo, también es una frontera de muy difícil circulación, por lo que migrantes y narcotráficantes aprovechan el aislamiento para cruzarla. La selva se encuentra a 3.500 kilómetros de Estados Unidos, que es el destino final para la mayoría de migrantes. Después del tapón tienen que cruzar Panamá y México, antes de llegar Norteamérica. Antes, muchos llegaban en avión a Ecuador, donde no se exige visa a muchos países. 

Una travesía que puede costar la muerte de los migrantes

La llegada de ciudadanos procedentes de países en conflicto ha generado un negocio de tráfico de migrantes a través del Darien que, según la Interpol y la Policía de Colombia, factura semanalmente cerca de un millón de dólares. 

Pero además de someterse a mafias, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció que los menores migrantes y sus familias se enfrentan a la falta de agua segura, exposición a riesgos naturales, animales, robos, abuso y explotación. Según datos de las autoridades panameñas, en los últimos cinco años habrían muerto casi medio centenar de migrantes, pero la cifra podría ser mayor, ya que los cuerpos se abandonan y el terreno es inaccesible. 

«Esta situación requiere fortalecer y coordinar los esfuerzos de los actores gubernamentales y humanitarios presentes en el terreno para responder a los flujos impredecibles de la niñez migrante, sus familias y necesidades”, agregó Kim.

Desde Unicef se pide que se estudien las causas que llevan a los niños a abandonar sus hogares y a asegurar medidas como el acceso a la educación y a la salud de todos los menores migrantes, así como acabar con la detención de los mismos estableciendo alternativas para su cuidado.

Otra de las demandas es que se proteja a los infantes de la explotación, la violencia, la xenofobia, la discriminación y la separación de sus familiares. 

En ese sentido, la organización declaró que mantendrá su presencia en el terreno «proveyendo servicios en las áreas de agua, saneamiento, salud, nutrición y protección a la niñez durante 2020».

Una zona históricamente controlada por grupos armados

Con el acuerdo de paz en Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se desmovilizaron. Antes, mediante su Frente 57, esta guerrilla controló, durante más de 30 años, gran parte de este territorio, en el que, además, se libraban cruentas batallas, masacres, torturas y secuestros de civiles, en un conficto librado con paramilitares. 

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