Asume primer diputado abiertamente gay en el Congreso de Guatemala

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Tomado de América Economía

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Aldo Dávila (Ciudad de Guatemala, 1977) siempre quiso dedicarse a la política, desde adolescente. La vida, y probablemente la situación del país en que nació, le llevó a ocuparse de asuntos más inmediatos: las vidas más vulnerables de una sociedad desigual y violenta. Pero los años dedicados a defender a las personas con VIH y al colectivo de lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) encauzaron su carrera hacia su vocación de adolescente. En las elecciones legislativas del año pasado, cuenta, cuatro partidos le ofrecieron concurrir en su nombre.

Créditos a América Economía

Eligió Winag, fundado por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, por parecerle el único verdaderamente comprometido con las minorías sexuales. Si se decidió por el «único partido indígena” fue, además, como una suerte de homenaje a sus orígenes familiares: a sus bisabuelos indígenas que emigraron a la capital por la falta de oportunidades y tuvieron que abandonar su lengua ancestral para evitar ser discriminados.

Este 14 de enero, Dávila asume el cargo, convirtiéndose en el primer diputado abiertamente gay del Congreso de la República, en un país donde amar a la persona equivocada demasiado a menudo se paga con la vida.

– Deutsche Welle:¿Qué significa para Guatemala tener su primer diputado abiertamente gay, y qué significa para usted serlo?

Aldo Dávila: Para Guatemala significa que la gente razonó su voto. Siempre he sido gay abiertamente y que la gente me diera su voto demuestra que, de alguna manera, las cosas van cambiando. Que vieron, más allá del gay, a una persona que pelea por los derechos humanos tanto de la comunidad LGBTIQ* como de los pacientes que viven con VIH o de las niñas abusadas sexualmente.

«Por el Congreso han pasado otros gais en el clóset y algunos no solo no han tocado el tema, sino que incluso han tirado por la borda los esfuerzos de quienes luchaban por equiparar los derechos. Yo no quiero derechos nuevos: no quiero pagar menos impuestos por ser gay, no quiero descansar más días a la semana. Únicamente quiero la equiparación de los derechos con los que gozan los demás». Aldo Dávila.

Para mí es una carga y una responsabilidad. Es un compromiso que tengo con mi comunidad, pero también con las poblaciones históricamente excluidas, como la juventud, las mujeres o las personas indígenas, que han tenido un papel secundario en la historia de este país. Quiero ser la voz en el Congreso de la República de las poblaciones históricamente excluidas.

– Habrá quien diga que su orientación sexual es asunto suyo, no de política parlamentaria.

Claro que me han dicho cosas como: «A mí me da igual lo que haga en la cama, lo que me importa es que haga un buen trabajo en el Congreso”. Lo importante aquí es que ser gay es una posición política. No hablo de ser homosexual, hablo de ser gay. Decirle a la sociedad: soy esto y voy a pelear por mis derechos y los de mis pares. La gente vincula el ser homosexual al puro acto sexual. Ser gay es una reivindicación política de cómo poder cambiar las cosas. Por el Congreso han pasado otros gais en el clóset y algunos no solo no han tocado el tema, sino que incluso han tirado por la borda los esfuerzos de quienes luchaban por equiparar los derechos. Yo no quiero derechos nuevos: no quiero pagar menos impuestos por ser gay, no quiero descansar más días a la semana. Únicamente quiero la equiparación de los derechos con los que gozan los demás.

– La situación del colectivo LGBTI guatemalteco es, en muchos sentidos, de extrema gravedad. La violencia homófoba y tránsfoba sigue cobrado muchas vidas. Y la visibilidad puede ser un factor de riesgo. ¿Teme a veces por su vida?

Temo todo el tiempo por mi vida. He recibido amenazas de muerte por redes sociales y llamadas telefónicas, me han seguido en motocicleta y en vehículo. Temo todo el tiempo por mi vida. Pero si me están amenazando es porque estoy hablando por mis derechos, y no quieren que se escuche mi voz. Entonces creo que estoy en el camino correcto. Tengo que seguir denunciando y hablando por los que no pueden hablar.

Los crímenes de odio siguen aumentando. Unos minutos antes de esta entrevista me han contado el caso del asesinato de un hombre trans. Pero es importante recalcar que los crímenes de odio son solo el resultado final del discurso de odio, el cual fue enormemente promovido en este último período electoral. Muchos partidos fueron llamados por movimientos religiosos antiderechos a que firmaran documentos para asegurarse de que no iban a apoyar a la diversidad sexual.

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