El cura pedófilo Mauricio Víquez estuvo siete meses en fuga

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El sacerdote Mauricio Antonio Víquez Lizano estuvo siete meses en fuga hasta que por fin lo detuvo la Policía Federal Mexicana en el pueblo de San Nicolás de los Garza, en Monterrey, Nuevo León.

El religioso viajó a México el 7 de enero anterior y desde entonces su paradero era desconocido. El Juzgado Penal de Desamparados activó una orden de captura internacional en su contra por violar a un menor que era monaguillo en la parroquia de Patarrá, mientras Víquez era el párroco en el 2003.

El caso prescribía a finales de setiembre próximo y existía el riesgo que quedara impune si no se daba el arresto a tiempo.

Otras víctimas del cura se involucraron en la búsqueda como Michael Rodríguez, de 38 años, y Anthony Venegas, de 33 años, quienes también denunciaron haber sido víctimas de los apetitos sexuales enfermos de Víquez. Lamentablemente, sus casos ya prescribieron ante la ley.

Ellos compartieron su historia en la cadena informativa mexicana Milenio.

Sobre Víquez también pesan nueve denuncias canónicas. El sacerdote luce bastante deteriorado.

Entre los relatos de los jóvenes que sufrieron abusos del cura se mencionan tocamientos, masturbaciones colectivas y penetraciones. Una verdadera degeneración por parte del padre.

La Iglesia costarricense expulsó al cura en febrero anterior y la Universidad de Costa Rica (UCR) lo apartó como profesor de Bibliotecología y Ciencias de la Información en mayo pasado.

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