Dos de cada diez ticos aseguran haber sido víctimas de brujería

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Un estudio de la Universidad de Costa Rica (UCR) reveló que dos de cada diez ticos afirman haber sido víctimas de brujería o hechizos.

De acuerdo con la Encuesta Anualidades 2018 de la Escuela de Estadística, el 20% de la población costarricense, sobre todo principalmente personas mayores de 50 años con educación primaria o menos, consideran que esa práctica los ha afectado.

Por medio de una muestra probabilística de 1.096 personas consultadas en todo el país durante el mes de octubre, la unidad académica evidenció que por lo general, los costarricenses no recurren mucho a servicios de brujería, pero consideran que son fáciles de acceder.

El 74,4% de los costarricenses afirman que es fácil acceder a la hechicería al igual que un 55,3% de la población opina lo mismo respecto al acceso a servicios de adivinación.

Un 12% de la población reconoce que ha contratado servicios de adivinación, y su principal motivación para incurrir en esta práctica se relaciona con salud, como ocurre con el 20,7% de los costarricenses que señalaron que sí van a estas consultas.

Otro tema de gran interés son las relaciones sentimentales puesto que 19,7% de las personas recurren a la adivinación para lidiar con sus vínculos personales, así como un 17,5% utiliza este servicio para consultar sobre sus situaciones laborales.

Un 15,2% de los costarricenses admitió que le interesaría una predicción de su futuro si se le presentara la oportunidad. El 20% de estas personas son jóvenes de 18 a 29 años y principalmente residentes de la zona rural del país (23%).

Durante la exposición de los datos, el estudiante de Estadística, Luis Diego Leal, comentó que la investigación apuntaba a llenar un vacío de conocimiento sobre la existencia de estas prácticas y respecto a la necesidad de regulaciones para estos servicios.

“El OIJ recibe anualmente 10 denuncias por estafas por estos servicios. Aunque es claro que podrían ser muchas veces, el desconocimiento de estas prácticas dificulta el proceso (…). Ante la falta de regulación y la práctica cotidiana se decidió investigar sobre esta temática”, concluyó el universitario.

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